jueves, 25 de septiembre de 2008

S.O. S.: se cayó el sistema

Una constante de este trabajo es cuando el programa administrador de contenidos se cuelga o directamente se cae Internet. Es como frenar de golpe una Ferrari que va a 300 kilómetros por hora ante una pregunta que no tiene respuesta: ¿y ahora qué hacemos? Esto último porque Internet se convierte en la principal fuente de información, del modo que casi el 100 por ciento de la producción depende de lo que está en la Red. Imaginate lo que es, entonces, laburar a mil y de repente encontrate con que no podés laburar más.

El caso más extremo lo viví en Los Andes Online. Recuerdo que una vez no sólo se cayó el sistema sino que también se perdió gran parte de todo el material publicado en un día. No quedó otra que dejar pasar tres días para hacer una imagen de las carpetas locales publicadas para volver a enviarlas al servidor (en ese momento estaba en Córdoba, cuando ese diario trabajaba con un servidor y medio).

También muchas veces pasa que estás trabajando de lo más bien y de repente abrís el navegador para ver cómo marcha lo publicado y te encontrás con que aparece la mitad de la página, solamente. Naturalmente, lo primero que te sale de adentro es decir que estuviste trabajando al pedo.

Los técnicos, una relación que hay que saberla llevar

Pasa que cuando se cae Internet (que generalmente es por ratos) o el programa administrador de contenidos no funciona hay que llamar al técnico para que lo arregle.

Mi experiencia en los dos diarios digitales de Mendoza indica que hay que llevarse bien los técnicos, que son personas que muy difícilmente vean las cosas de igual manera que en la redacción. Ante todo por las siguientes razones:

1)      No sienten la urgencia de publicación de los periodistas

2)      Si es posible intentarán echarte la culpa a vos, lo que genera más impotencia (lamentablemente en esto último muchas veces aciertan)

3)      Si no se les avisa que es un caso de urgencia, son capaces de anotar el pedido en un papelito y arreglarlo recién cuando a ellos les parezca oportuno

4)      Si te tocó llamarlos un sábado, domingo o viernes después de las 20 horas…sonaste.

Cuando hice el curso de DBA Oracle en la UTN de Mendoza compartí experiencia con técnicos. Realmente ellos son científicos, por lo que no es prudente intentar apurarlo. No sirve. Además, son personas que manejan otro nivel de crítica y de cuestionamientos que el periodista, por lo tanto sus planteos muchas veces nos caerá mail y otras veces resultará inútil que nos entiendan. Hay que respetarlos y valorarlos, y en lo posible, explicarle con detalle y letra chica el problema que afecta a Internet o al programa administrador de contenidos del diario digital.

El Plan B, la única salida

Últimamente, cada vez que Internet no permite hacer bien el trabajo, aprovecho esos minutos libre de publicar para leer lo que ya publiqué hasta ese momento (casi siempre me encuentro con errores ortográficos, de tipeo o de mala composición sintáctica) o me anticipo para hacer algunas tareas que no dependan de Internet, como la elaboración de posibles temas para las encuestas online o inclusive, para la lectura con más detalle de la edición impresa, que siempre debemos tener sobre nuestro escritorio.

martes, 16 de septiembre de 2008

Publicar, publicar, publicar y publicar

El sábado llegué a la Redacción pasadas las 9.30. Durante todo el día busqué, seleccioné, edité y publiqué cables, como lo es siempre. El día terminó a las 0.20 del domingo. Mi máquina mental seguía funcionando...porque no sentí la finalización del trabajo.

No estoy seguro de que sea adicción al trabajo (aunque muchos pueden afirmar que sí).  Si fuese adicción al trabajo seguramente lo que habría hecho es dar vueltas y mil vueltas a algo de lo que ya hice para anticiparme a lo que vendrá después. Se trata de vivir hoy el mañana en el trabajo. Con esta perspectiva se entiende que sí es adicción al trabajo.

Aquí es distinto. En el periodismo digital, ésto se puede explicar así: vos estás en la playa viendo cómo llega el agua a la playa. Empezás bien por la mañana y te encomiendan contar las veces que el agua del mar llegó a la costa. Y arrancás con esa labor. Cuando llegue a la noche podrás estar seguro de que te la pasaste todo el día contando, pero antes de irte a tu casa seguramente te vas a tentar con mirar un poco hacia arriba, para detectar cuántas olas se están produciendo para terminar en la playa. Te vas a tu casa y sabés que el agua sigue llegando. Y así será por siempre.

El agua que llega es la información que constantemente produce la realidad (el mar). Mientras más olas (información) contemos, más completo va a ser el periódico. Nuestro deseo es que los lectores sólo se nutran de la información que nosotros contamos. Puede pasar que echemos un vistazo a otro diario digital y nos encontremos con que nos olvidamos de contar algunas olas, y nos agarra intranquilidad. Y no sólo contamos las olas que ya llegaron, sino que también esas olas que ya llegaron pero que nos olvidamos de registrar en nuestras anotaciones.

Es extraño, pero podés estar más de doce horas trabajando, que al final del día te vas a quedar con gusto a poco. Porque Internet más un equipo de trabajo siempre te va a proveer más, más, más y mas información.

Y luego de una jornada muy extensa y que pasó volando llegués a tu casa sin sueño: recién tu cuerpo te va a pasar la factura al día siguiente, cuando se haya dado cuenta, después de muchas horas, de que dejaste de contar las olas que llegan a la playa.

Es bueno parar e intentar dominar esa sensación falsa, de vacío, que intenta decirnos que tenemos que seguir contando las olas por siempre -o hasta que te venga a buscar tu mujer o una ambulancia.



viernes, 12 de septiembre de 2008

Editor o diseñador, o las dos cosas

Cada programa que administra contenidos para un diario digital tiene su particularidad en cuanto a modo en que publica fotos y textos, capacidades en los tipos de contenidos, y estructura para publicar más rápido. Lo que sí advierto que muchos tienen en común es que te llevan a desviarte de la labor principal de un editor, que es la de darle el puntapié final a los artículos de último momento (rehacer títulos y bajadas que coincidan con las líneas de títulos establecidas, más sumar algunas notas relacionadas cuando sean necesarias, principalmente). ¿En qué se desvía la atención? En esa labor que cada vez que uno lo hace siente el temblor de la impotencia de estar perdiendo tiempo: el ajuste de los contenidos a publicar en la home, una tarea que es mucho más de diseñador gráfico que de periodista.

Claro, los diarios digitales vienen prediseñados. Los diseñadores gráficos sólo pueden ocupar un lugar si se vuelcan a las tareas multimedia para hacer especiales en flash con infografías o edición de fotografías y videos, aunque claro, ésto no es así en todos los ámbitos sino que sólo en donde yo he pasado. En fin, lo que quería decir es que el diseño gráfico del diario digital termina siendo tarea exclusiva del editor del momento, lo que en muchas ocasiones genera esa sensación de impotencia de querer "publicar ya, porque ya terminó el partido del Tomba y ya debería estar en la home" (para citar un caso), que sobre todo se agrava cuando la máquina se pone lenta o se cae el sistema, o la caché de datos se sobrepasa, por lo que hay que hacer una maniobra de programador para poder generar un espacio en la fibra óptica que permita la rápida salida de las notas publicadas al servidor en la Red. 

Son momentos de tensión que se repiten cada vez que queremos publicar. Con el paso del tiempo se convierte en una manía que sin dudas genera desgaste. ¿Cuál es la solución? Aún no se me ocurre otra más que seguir disfrutando de este trabajo y quizá sí, empezar a trabajar una conducta prudente y equilibrada, para no dejarse llevar por la paranoia del "publique ya". 

También se puede pensar en algo que hace todo el mundo a la hora de tomar decisiones: hacer un plan B, plan C...hasta plan Z. Por ejemplo, si el partido del Tomba con Velez termina a las 18, entonces ir cargando una imagen cuando termine el primer tiempo, preparar un título estimativo para ser publicado a las 18, al menos, unos veinte minutos antes; ir armando las notas relacionadas que sean necesarias para reforzar esa nota que va a ser la principal del diario cuando se realice la publicación a las 18, intentar no publicar nada al menos en los quince minutos previos a que finalice el partido, para evitar que la caché de datos se llene al cuete.

En fin, no es más que apretar el freno, pensar un poco, levantar la vista y empezar a desconcentrar el nudo de lo que va a ser la publicación de las 18.



jueves, 11 de septiembre de 2008

¿El iPhone es al teléfono de línea lo que el diario digital es al papel?

¿Qué planteos me hago en la Redacción a la hora de definir mejor el diario digital? Anteriormente escribí que un diario digital es los contenidos de último momento más los contenidos que uno desea leer, que va desde los servicios hasta historias de vida en el que uno se siente identificado, como son los blogs. Ya sabemos que es muy amplio esto último, pero ¿a qué se parece concretamente? Sin dudas que un celular de última tecnología, es decir, a un buen iPhone. Porque al final no tenés el teléfono sólo para hacer llamadas telefónicas, sino también para sacar fotos, escuchar radio y música, navegar, sacar fotos, ver videos, y así sucesivamente.

Aunque con el tiempo los diarios impresos fueron adaptándose a los nuevos usos, como lo fueron las publicaciones de enciclopedias de Mendoza y las revistas domingueras, el diario impreso siempre va a ser información y un poco más, lo que por cierto es muy bueno. Pero un diario digital, como los son hoy, no cumplen la primordial función de informar, sino también el de ser una herramienta para convertir monedas, ubicarse en el mapa de tránsito, leer historias de vida de gente común, hacer compras online, chatear con personas que compartan afinidades, votar en las encuestas, ser un álbum de fotos familiares, escuchar música, canal de radio y TV,  y hasta un servicio para hablar más barato por teléfono. ¿Qué más le falta ser? 

No, no creo que el diario digital aún sea el iPhone. Yo no lo tengo a esto último, pero supongo que si alguna vez me lo comprase no sería solamente para hablar por teléfono o sacar fotos porque buscaría algo mejor y más barato. Pero por alguna razón el iPhone es muy vendido. Es un multiservicio que funcionó. 

Entonces siguiendo esta analogía, ¿el diario digital es al fin y al cabo un "multiservicio"?

Puede ser que de afuera se perciba así. Pero por adentro, sinceramente no. El periodista no es un simple obrero que arregla un cable para que la imagen de los videos se vea mejor. Un periodista, ya sabemos, es un periodista. Por lo tanto se puede decir que un diario digital es un diario, aunque las cuentas lógicas no cierren. Eso sí: con la mente recontraabierta, al menos, para entender que el lector muchas veces querrá saber más de jueguitos y otros servicios que de periodismo. Esto último, sinceramente, no es algo fácil de digerir puertas adentro de una Redacción. 

lunes, 8 de septiembre de 2008

Imágenes vs Videos

Uno de los planteos que vengo haciendo en estos días, en UNO versión digital, es sobre si conviene ilustrar una nota en home con una imagen y video. 

Ésto es por lo siguiente: una imagen logra mejorar la estética de la nota y un video no tanto, porque se trata de un fotograma que jamás tendrá la calidad que la fotografía, como también la información que transmite esa imagen si comparamos el momento en que se tomó la misma: una fotografía es una imagen pensada y prevista; un fotograma es lo que pudo capturar en el momento. 

¿Qué es mejor? ¿Una imagen de buena calidad y que informa o una imagen que no informa mucho pero que te tienta a hacer click para conocer toda esa información en imágenes, más que un momento de captura de la misma? (disculpen si no soy claro).

Viendo el sitio de Reuters y de algunos diarios digitales españoles, que usan la imagen de video como imagen, pienso que por un lado no hay que exagerar con las imágenes de los videos porque, en efecto, muchas veces arruina el diseño y no transmite nada de información y por otro, hay que poner imágenes-video hasta un punto cerca del equilibrio estético ya que también se hace necesario vivir este momento de acostumbrarnos que los diarios digitales queremos configurar en la mente de los destinatarios la idea de que un periódico digital se caracteriza también por aportar su dosis de televisión. Y en todo caso, trabajar para que algún día los fotogramas tengan buena calidad de imágenes (fotogramas con mayor resolución y a la vez posibles de colgarlos en la Red sin obligar a que el lector tenga que esperar minutos para ver ese video) y un software que permita seleccionar la mejor imagen de todos los fotogramas, para al menos capturar el momento visual más comunicable.