martes, 25 de noviembre de 2008

¿Es bueno el periodista multiprocesadora?

Recuerdo el mensaje de una publicidad de la multiprocesadora Moulinex, que decía: pica, amasa, corta, bate y ... hace masa para pizza. Se me vino esa misma idea para definir el perfil del periodista online: busca información en los cables (pica) y videos (amasa), edita fotos con photoshop (corta), se va con la filmadora a la calle y se trae un video que él mismo edita (bate) y coordina los foros + hace las encuestas (y también masa para pizza). Así, uno se siente más adelantado que un colega convencional de la redacción (¿viste hermano? no alcanza con el Quark, sería bueno que vayas usando el Adobe Premier para videos y audios, así al menos incluimos tus grabaciones para fortalecer tus textos).

En un congreso sobre periodismo digital realizado en Bogotá apareció un hombre que desafió esta idea del periodista multiprocesadora: es Antonio Fernández (editor de El Nacional.com, de Venezuela). "El periodista que escribe la noticias, toma un video o un audio, edita sus fotografía, termina haciendo alguna tarea con poca calidad. Es preferible sincerar las capacidades de cada quien y determinar las posibilidades de avanzar en otros skills", sostiene.




¿Qué pros y contras proyecta este planteo?

Lo que se me ocurre decir no es nada nuevo y es lo siguiente:

- Sí o sí, el periodista que trabaja en un medio online tiene que ser mínimamente "multiprocesadora" (o sino quedará estancado en la pérdida de tiempo a la hora de tercerizar una edición de video u audio, por ejemplo).

- Es verdad que se necesita afinar la precisión, porque o sino se pone en riesgo el entusiasmo del lector por los contenidos multimedia o su buen gusto en la primicia de los últimos momentos.

- Nos podemos equivocar (como también se puede equivocar el lector en su respuesta interactiva) pero el lector y el periodista cumplen dos roles distintos y mucho más cuando se trata de reconstruir una marca periodística de mucha o escasa historia, a través de una alianza genuina entre los que dan y los que reciben contenidos.

- Lo más importante del periodista es su formación, experiencia y personalidad (Mariano Grondona y Joaquín Morales Solá, supongamos que por más buenos conocimientos multimedia que tengan, lo que más le llega a la gente no es esto último, sino más bien el mensaje que dejan). Eso no significa que se tengan que desentender completamente de las herramientas de trabajo del periodista multimedia.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

El edipo Moderador - lectores comentaristas


Desde hace un tiempo que en la Redacción estamos tratando de entender a los lectores en su rol como comentaristas de las notas publicadas. Es fácil compreder al lector a la hora de plantear la producción y publicación de un artículo de por sí comentable, pero lograr que te tire un comentario inteligente es una tarea (para mí) imposible.

El otro día me pasó algo absolutamente inentendible: abrí un blog para que sea escrito por los mismos lectores, llamado sencillamente "El Blog de los lectores" y uno de ellos me respondió con una amenaza de muerte hacia mi.

Inentendible, sobre todo cuando no existe la acción que justifica este tipo de reacción. Pero a la vez todo esto resulta ser un desafío a la comunicación. Lo que hay que lograr es que el lector entre a la nota a opinar y nada más. Si quiere chatear o divertirse un rato, que lo haga en otro lado. ¿Qué mensaje deja ésto de que los lectores hacen todo lo contrario a lo que uno le pide?

La psicología no es mi campo. Del complejo de edipo entiendo inclusive menos que vos. Pero la impresión que me deja es que definitivamente con los lectores hay una relación de amor y odio, porque aprovechan la herramienta de la interactividad para decir lo que en realidad quisieran decirle al psicólogo o al hincha de la popular del equipo visitante, en muchos casos tomando de chivo expiatorio al moderador, porque es quien le pone los límites. Le das una herramienta para que se manifieste "libre y democráticamente" y lo que automáticamente hace es convertir su mensaje en un suicidio, ya que termina obligando al moderador a que lo borre de la página (porque insulta, tipea algo inentendibles o simplemente no responde a la consigna de la nota). Entonces el lector se transforma en una persona perseguida que intenta zafar del "control supremo del orden". Allí se establece una distancia y al final, el adulto que en vez de comentar se dedica a chatear o a insultar, prefiere "portarse mal" hasta que aparece la sombra del moderador con los primeros mensajes censurados. ¿No se parece al comportamiento del argentino típico en los espacios públicos? (mientras no está la policía ensuciemos tranquilos, hagamos picadas en el Parque, rompamos todo, etc, tal cual la calle es mi casa... y si aparece el Policía entonces llamemos al abogado de las organizaciones de Derechos Humanos para que diga que todo el enchastre que hicimos fue "porque somos víctimas de la sociedad").

Este complejo de edipo lo único que logra es complejizar más la realidad. Lo primero que se me viene a la cabeza es la sumatoria de minutos perdidos por borrar comentarios indebidos del diario digital, un tiempo que podría aprovechar escribiendo artículos o generando nuevas ideas. Si proyectamos este diagnóstico en la vida real nos encontramos con otro diagnóstico casi semejante: la cantidad de tiempo que perdemos muchos argentinos cuidándonos de que no nos roben en casa o en la calle. La inseguridad en sí no es una labor productiva: no hace crecer al país.

Por último, puede pasar que exista una relación inversa entre los lectores de hoy respecto de los de antes: estos últimos siempre fueron más adelantados que los emisores, caso ejemplicado en los viejos diarios de papel, cuyos lectores activos nunca se dan a conocer y casi siempre han criticado la pasividad del medio emisor. Un ejemplo típico es el diario Los Andes. Ahora, con la prensa digital, ocurre todo lo contrario: ante el avance de Internet, con toda la imaginación que exige para entender lo que va sucediendo, los emisores (periodistas) se puede decir que están más adelantados que los lectores activos, algo que se comprueba con la falta de ingenio en las respuestas que el medio le propone a sus lectores.

Si el lector tiene que ver con el tipo de medio o calidad del mismo, no sé, porque me he encontrado con todo tipo de lectores. Lo que sí sucede es que por tratarse de un medio provincial, cuya meta es generar más audiencia día a día, uno asume el esfuerzo por intentar retener a ese lector que echa a perder todo lo que uno le propone. El esfuerzo consiste en buscarle la respuesta que ese lector está pidiendo, como podría ser un espacio para el chat. Pero a la vez hace falta ponerse en lugar del lector pasivo, ese que quizá nunca o casi nunca participe de algún espacio para comentarios, pero que sabemos que está de acuerdo con lo que siempre propongamos. Esto último constituye un tema difícil porque cualquier planteo que se haga estaremos siempre corriendo el riesgo de perder lectores "activos" (los que nos hacen enojar) o "pasivos" (los que nos siguen y entienden nuestras propuestas). En este caso, la gran meta es que el lector inteligente y pasivo se convierta en "activo", pero sabemos que no lo va a hacer si su comentario va a estar boicoteado por un vendaval de comentarios huecos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

"En vivo", una carátula como recurso


Buscando estrategias para mejorar los últimos momentos del diario digital en el que trabajo me pareció interesante el recurso que utiliza Clarín en algunas de las últimas noticias que publica: se trata del uso del "en vivo". ¿Qué significa eso?

Si vemos la noticia que aparece en la imagen, de la edición de hoy a las 17.38 (el título es "Nadal no jugará la final y crecen las chances argentinas de ganar la Copa Davis" )   me aparece la siguiente duda: ¿realmente es en vivo? 

Esa noticia nosotros la publicamos cuando se dio a conocer (a las 14.30), entonces ¿qué hay de nuevo, viejo?

Claro, se me ocurre que lo nuevo consista en ir agregando los datos nuevos que vayan apareciendo (como la inclusión de Tony Robredo como reemplazante de Nadal, dato que no es exclusivo de Clarín, sino más bien de las agencias de noticias (yo lo vi en Reuters *1). Igualmente, más allá de que esa primicia esté apareciendo en varias agencias y luego sea reproducida en todos los medios, ¿realmente poner a una noticia online la carátula "en vivo" resulta creíble?

Lo veo como un recurso muy jugado. Quizá sirva para un minuto a minuto de un partido de fútbol, pero para una noticia policial o internacional, no sé. Porque la carátula en vivo tendría que ir cuando un diario digital realmente está informando las 24 horas en vivo, cosa que no se da siempre (como pasó en la noche en el que el Senado reprobó las retenciones móviles). Como no siempre es así, entonces utilizar esta carátula como recurso quizá sea válido para determinados momentos de los últimos momentos, pero no para todos los momentos en que transcurren los últimos momentos.

*1 Reuters lo publicó así "Tommy Robredo es su sustituto natural", dijo el presidente de la Real Federación Española de Tenis, Pedro Muñoz".  

martes, 4 de noviembre de 2008

¿Quiénes sacaron las fotos?

Mientras armo las notas de la sección Tecnologías me encuentro con la obligación de ilustrar ese artículo con una foto. Hace mucho, cuando trabajé para el papel en Los Andes y en La Nación, la búsqueda de la imagen era una tarea que empezaba y terminaba en el Archivo del diario. Y para ello generalmente tenías que contar con la ayuda del encargado del archivo para que pudiera hallar la imagen del político, de la ciudad o de la circunstancia del hecho que se estaba informando. Todo ésto podía llevarte hasta una hora, porque a veces el hombre del archivo se tomaba su siestita y volvía más tarde al diario, u cientas razones varias. El resultado final, sí -admitámoslo- era una buena imagen. Muchas veces el mismo fotógrafo terminaba resolviendo este problema. Una imagen hecha especialmente para la nota.

Ahora nos fuimos al otro extremo. Para los últimos momentos necesitamos muchas notas con sus respectivas imágenes. ¡Qué fácil: todo se resuelve con Google y Youtube! Es cuestión de saber elegir la palabra clave y lograr dar con la imagen que querés. Y eso sí, tener cuidado de que no se trata de una imagen de un diario o canal de televisión. Mejor si esa imagen sale de un blog, porque yo le atribuyo la fuente de esa imagen al blog. Hasta ahí todo bien.

Pero un día, sin querer, me encontré con una imagen propia en la primera tanda del resultado de búsquedas de imagen de Google. Allí me llegó el mensaje: ¿Cuántos blogeros -y también periodistas de medios digitales- usarán esta imagen? ¿Qué créditos van a usar? ¿En nombre de quién?

Sin darnos cuenta, muchos periodistas de medios digitales hacemos notas y notas con sus respectivas imágenes, tan bonitas que pareciera que muchos de nosotros somos los dueños de las mejores imágenes del mundo. Pero a la vez no sabemos quiénes son los dueños reales de esas imágenes. Algunas veces me he tomado el trabajo de hacer una persecución de una imagen a través de blogs, para finalmente dar con algún periódico que sea el punto de partida de esa imagen. Y me ha pasado de encontrarme que entre blog y blog esa imagen se filtró también en un medio periodístico.

Todo ésto es un tema de debate. Digamos que alguien abrió una ventana y todo el mundo echó sus fotografías por esa misma ventana. En fin, así es. Sin dudas que este fenómeno beneficia tanto a los medios como a los blogueros. Aunque si revisamos con la conciencia aparece éste mensaje: los usuarios van a reconocer al propietario de la imagen por la calidad del medio que lo publica. Si uno cree en un medio, entonces también cree en el grado auténtico de las imágenes que acompañan a ese medio periodístico. Por eso queda mal que un medio prestigioso coloque una imagen no muy bien trabajada, como también que un blog común y corriente extraiga y publique una imagen de un diario gigante como Clarín o El Mundo sin insertar un vínculo en esa imagen, que lo redireccione hacia la web de ese medio prestigioso.